Cuando tu pequeño, cuidado, por abuelas, tías, maestras y pediatras te dijo: ¡Quiero jugar Rugby!, se te partió el corazón.
La primera imagen que se te vino a la mente fue la de un yeso, en alguna parte de su adorado cuerpito, esto si tenés la suerte de que tú esposo no haya jugado Rugby. En [...]


